¿Acaso importa la formación de la opinión pública?


Por Diego Leandro Marín Ossa.



En medio de los debates que ha generado la serie de publicaciones provenientes de Wikileaks surge la pregunta. Y para orientar el entendimiento humano al respecto, es preciso decir que la opinión pública como uno de los cimientos de las democracias modernas se ha transformado en lo práctico y en lo teórico.
Estas mutaciones responden al contexto en el que las sociedades han asimilado las ideas de ciudadano y ciudadanía, pues para occidente la categoría de ciudadano ha dependido de las dinámicas de poder y las estructuras sociales dominantes desde la antigüedad. Y el contexto está determinado por los intereses y necesidades de quienes detentan dicho poder, es decir que depende de lo establecido. A contracorriente, en la dialéctica de la sociedad aparece con frecuencia un individuo o un colectivo que ponen en jaque al establecimiento y de nuevo el poder sufre otra mutación.

Por otra parte las ideas de ciudadano y ciudadanía van de la mano con las de democracia, poder y medios de comunicación y en este sentido es que la opinión pública se constituye en un factor clave cuando se trata de comprender las dinámicas sociales contemporáneas. Cuando se estudia tanto la sociología de la comunicación como la filosofía política, se identifican las teorías que asumen al sujeto receptor como algo que se puede observar y analizar desde sus conductas, su lenguaje y sus creencias. El resultado de dicha aproximación va a justificar los estudios de mercadeo, la medición de audiencias, los estudios de recepción, las investigaciones orientadas a cuantificar o a cualificar las sociedades de ayer y hoy, pero ¿Quién desea hacer el trabajo más difícil?: educar a la gente como receptores de información.





El portal Wikileaks ya tiene su espacio en Wikipedia y sigue haciendo historia en internet.

Otro aspecto a tener en cuenta son diversas las concepciones a cerca de la opinión pública y que tienen implicaciones en la forma de ser, sentir y actuar, así lo han pensado Platón, Maquiavelo, Locke, Rousseau, Ortega y Gasset, Hannah Arendt o Habermas. Así mismo la historia obliga a replantear el papel de los mediadores de información – docentes, periodistas, padres de familia – cuando disponen de métodos para la construcción de criterios orientados a que los ciudadanos aprendan a actuar sobre la vida práctica.
Es importante informarse, pero es más importante saber qué hacer con esa información. Si es cierto que las sociedades son entendidas por los especialistas del marketing como grupos de potenciales consumidores, para los medios de comunicación como audiencias de espectadores, para las campañas políticas como potenciales votantes, el rol de dichos mediadores se hace más complejo y requiere nuevas formas de articular la consecución de información útil y las dinámicas formativas apropiadas ante los cambios veloces que se vienen presentando.



Los medios de comunicación son herramientas clave en la educación de las sociedades contemporáneas. Aquí se ve el producto de un proceso formativo de estudiantes de la Escuela de Español y Comunicación Audiovisual de la Universidad Tecnológica de Pereira con el profesor Diego Leandro Marín Ossa.

Una reflexión que es urgente hacer tiene que ver con la relación sujeto – Estado y en ese mismo sentido el desempeño de los medios de comunicación; acontecimientos como la filtración de los cables de embajadas norteamericanas en Wikileaks, son apenas el inicio de una serie de transformaciones en el panorama de la información masiva, la libertad de expresión, el derecho a la intimidad y la importancia de la opinión pública, ¿será el ocaso de los medios de comunicación de masas tal y como los conocimos a finales del siglo XX?, lo dirá la historia. Sin embargo se puede anticipar que las prácticas de las sociedades contemporáneas a contracorriente, cada día se consolidarán en las redes sociales como dispositivo de acción política. Y que los países que gobiernan el planeta se inventarán la legislación que permita obstaculizar este proceso.





Estudiantes de Medios de comunicación en la Escuela de Español y Comunicación Audiovisual de la Universidad Tecnológica de Pereira con el profesor Diego Leandro Marín Ossa.

Hoy se puede hablar de Wikiwar. Si por un lado causa sensación la evidencia del teatro de marionetas sobre el que está cimentado el poder de los Estados nación, por otro lado nos debe preocupar el fortalecimiento de radicalismos que a la postre son el caldo de cultivo de cualquier tipo de fascismos, totalitarismos y dictaduras cuyo lugar de disputa ya no se ubica en tan solo dos orillas ideológicas.
Si, la publicación de los cables son esperados con ansiedad, manejados como carnada de perro cazador, pero no es asimilada, ¿Quién asume la labor formativa?, ¿Quién ayuda a interpretar semejante verdad?
Por todo esto importa la formación de una opinión pública desde los hogares, las aulas de clase y los medios de comunicación que están emergiendo con otras opciones informativas para entender y actuar sobre la vida práctica. No basta con que Wikileaks publique y los medios hagan el papel de democratizadores. No es suficiente con una nueva legislación en el manejo de la información, el asunto de fondo comienza con una sociedad educada para interpretar y el fortalecimiento de escenarios para el debate público y argumentado.

*Pereira, 1973. Comunicador social – periodista. Magister en Comunicación Educativa, docente de la Universidad Tecnológica de Pereira. Colaborador ocasional de los periódicos La Tarde y El Diario del Otún. Sus artículos académicos se han publicado en las revistas Miradas y MiRaton de la UTP. La primera edición de su libro Videoexpresión. Una invención de sí mismo; ensayo científico sobre el video autobiográfico en la subjetividad de los estudiantes y su competencia narrativa, se publicó a comienzos de diciembre de 2010.

CUARTO FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA LUNA DE LOCOS



 Sin  poesía todo en la vida es infructuoso

Por Diego Leandro Marín Ossa*

Los vientos de agosto suelen traer sucesos trascendentales para la vida de los pueblos, basta con echarle un vistazo a la historia para darse cuenta de ello, por esta época del año son muchos los acontecimientos que se convierten en hitos para la vida de una nación. En Pereira es evidente que tanto su fundación que fue por este mes, como lo que cada año ocurre con encuentros como el Festival Internacional de Poesía, son testimonios latentes de una ciudad que se renueva y pide oxígeno para tantas y tan variadas transformaciones, a golpe de deseos por convertirla en una megalópolis. 


Mientras en la administración municipal y en los círculos del poder económico local se decide el futuro de la “ciudad región”, sus ciudadanos se las ingenian para que sobreviva el espíritu de libertad que ha caracterizado a la urbe, y en ese sentido el uso de la palabra en espacios públicos, es el ejercicio sagrado del derecho a la libertad de expresión, que se ve coartada si no se brindan las garantías suficientes para tal uso. Como cualquier proyecto el Festival funciona con recursos de diversa índole, y la gente que trabaja en él para que la ciudad tenga un encuentro de proyección internacional, merece el apoyo necesario para que esto se dé. Hoy la solicitud de parte de sus organizadores es directa: declarar el Festival Internacional de Poesía Luna de Locos, como patrimonio cultural de los pereiranos. Esto de alguna manera le garantizará continuidad y permanencia, pero en caso de conseguir tal reconocimiento, el Festival seguirá necesitando de la creatividad, el entusiasmo y la calidad que renueven el alma de este encuentro.

El mundo quiere escuchar poesía.

Los poetas presentes en el Festival, coinciden en que el mundo de hoy tiende a recuperar espacios para la poesía, como en otras épocas ha ocurrido. Es una necesidad para la vida, pues “sin la participación de la imaginación literaria, afirmaba Whitman, las cosas son grotescas, excéntricas, infructuosas” señala Martha Nussbaum.
Y es que la palabra vincula a la gente con su capacidad para sorprenderse ante la vida, más aún cuando con tanta frecuencia se pierde sentido en medio de la rutina, el desamor y la injusticia social. Prueba de ello está consignada en las lecturas que durante cinco días se realizaron en bibliotecas, auditorios, universidades, colegios y parques de la ciudad. Es una necesidad que se hace patente en la asistencia a cada gala y conversatorio, pues los espacios se colmaron en la mayoría de lecturas.


Por otra parte, la reflexión poética se dio entre otras cosas, con respecto al mundo en que vivimos a la capacidad de amar, de vivir en diálogo y concertación en medio del debate, de planificar modos de vivir más justos y con respeto por el mundo espiritual de otras culturas y otras generaciones diferentes a las nuestras. A la preocupación por un mundo con posibilidades para vivir, se suma la pregunta: ¿acaso necesitamos países desarrollados a costa de la vida de millones de personas y de la explotación de los recursos naturales a gran escala?
Si bien el papel de la poesía como de los poetas no es generar soluciones ni recetas para vivir mejor, sus textos develan aquellas cosas que olvidamos ver por andar ocupados en competir y acumular éxitos.

Cinco días al borde de la locura.

De locos es la luna y también la poesía, pues los normales viven su vida al pie de la letra. En ese sentido vale decir que la práctica poética no es de uso exclusivo de un grupo de personas extrañas al común de la gente, aún existe la idea que el poeta es un ser huraño, que se encierra en sí mismo, usa un lenguaje críptico y de difícil comprensión, que sólo produce algo significativo en medio de una vida de escándalos. Pero la vida privada de un escritor no define la calidad de su obra, como tampoco se requiere de una imagen prefabricada de poeta para serlo. Que la vida privada de un escritor tenga aspectos trágicos no es exclusivo de estos seres, sólo que cuando esta se convierte en información pública, se le da una dimensión espectacular para generar mayor impacto en los lectores. Esto se fabrica en la opinión pública de diversas maneras.


La locura a la que aquí nos referimos, es a esa capacidad de transformar el sentido de la vida desde la palabra, pese al riesgo propio de poner en el filo del abismo las creencias y prácticas cotidianas más íntimas, pues no es fácil ser su propio dueño, no es sencillo pensar libre. Jamás lo ha sido. Pero el poeta persiste en ello y aporta un poco de esta experiencia al público de lectores que van en busca de una imagen literaria, que les recuerde cómo es que aman, viven, olvidan, ríen y trabajan. Entre otras cosas, por ello es que en las sociedades algunos escriben, unos leen y otros escuchan. Se necesita de personas que nos ayuden a descifrar la vida y la condición humana.

Escribe y lee para ti.

Esa voz, ese tono con el que se escribe y se lee la poesía, seguirá siendo un secreto que sólo el tiempo revela. No existe una fórmula, la práctica y la lectura constante acompañada del deseo por expresar aquello que se ve con ojos de poeta, son condiciones mínimas para iniciarse en el camino de la escritura. Es preciso hacerse dueño de su propia vida, enfrentar los miedos y estar en contacto con el mundo y con otras culturas. El Festival lo permite, y a las generaciones de escritores que habrán de venir, esta breve convivencia con escritores de todo el mundo cuya obra ha trascendido a nivel universal, les sirve de referente.


Para terminar quiero compartir parte de una charla sostenida con Jordi Virallonga, uno de los poetas que nos visitó: “no escribas ni leas con el compromiso de quedar bien con alguien, lee y escribe para ti mismo, trabaja en el poema cuantas veces sea necesario que si se cae, pues no hay nada, sólo con el tiempo tú mismo descubrirás qué te falta”.

Hasta el próximo año.

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*Pereira, 1973. Actor, Magister en Comunicación Educativa, docente de la Universidad Tecnológica de Pereira. Ha publicado su trabajo poético en las antologías del taller literario La fragua y en la Revista Luna de Locos. Participó como invitado en el cuarto Festival Internacional de Poesía Luna de Locos en agosto de 2010.
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En agosto celebramos la fiesta del Yo.


LA INDIVIDUALIDAD SE TOMÓ  AL COLECTIVO

Por: Carlos Mario Marín Ossa.

El mes de agosto del año 2010 en el marco de las fiestas aniversarias de la ciudad de Pereira, la ciudad y la región ven nacer una propuesta contundente y novedosa  de apropiar el imaginario personal y colectivo, una visión de la individualidad y sus relaciones con los entornos más inmediatos, con aquellos tan lejanos como las barreras de la modernidad y los condicionamientos sociales imponen, con los objetos queridos y odiados; y en general con todos aquellos entes e ideas que conforman la expresión de la vida humana.  Hablamos de “ YO VEO  la fiesta de la palabra y la imagen, en primera persona “, que arranca con su incursión en los espacios creativos de la ciudad a partir del viernes 13 de agosto de 2010 y se extiende hasta el 6 de septiembre de  2010.  En palabras de su creador y coordinador Diego Leandro Marín Ossa,  “se trata de un espacio y un entorno cultural a través del cual se difunden las formas icónicas y lingüísticas de representarse a sí mismo en primera persona. Es un encuentro con las maneras de ver, los modos de mirar y el YO” .
Un espacio para la construcción de memoria mediante la subjetividad.
Con el concurso de prestigiosas entidades de la región y utilizando el espacio cultural llamado “CORTO CIRCUITO, escenarios para el arte”, se inauguró YO VEO con una generosa muestra artística tanto por su cantidad como por su calidad, la que incluye pintura, escultura, fotografía, video, poesía, narrativa y cartel. De las mismas calidades son los artistas participantes, algunos consolidados y otros en vía de lograrlo, así como la participación amplia de estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira.
Las obras observadas en cada una de las especialidades muestran una gama de visiones que corresponden al sentir y comprender de los artistas frente a las relaciones que comprometen sus vivencias con el barrio, la universidad, la ciudad, el país; respecto a los objetos que forman parte de su paisaje social y que como la bicicleta o la música les ayudan tanto a ellos como a sus conciudadanos a afrontar el día a día, los acompañan durante su crecimiento y los integran a la realidad que conforman o buscan modificar.
Entidades como La Universidad Tecnológica de Pereira, La Fundación Universitaria del Área Andina, Centro Colombo Americano de Pereira, la Alliance Française de Pereira, El Instituto de Cultura y Fomento al Turismo, Comfamiliar Risaralda y La Casa del Teatro Imaginario, acogieron las propuestas artísticas y sus miradas desde el YO, de destacados artistas como el maestro CARLOS AUGUSTO BURITICÁ,  CARLOS AYALA, CARLOS HOYOS, BEIMAR ESPITIA, CAMILO REVELO, RODRIGO GRAJALES, MATADOR, GUSTAVO COLORADO GRISALES, ANDRÉS GONZÁLEZ, JACKELIN CASTAÑO, entre otros.              

Muy elogiosos comentarios obtuvieron los estudiantes de las Escuelas de Artes Visuales y de Español y Comunicación Audiovisual, gracias a sus trabajos algunos de los cuales muestran claramente un estilo y lenguaje consolidado y algunos más en vía de lograrlo.
Reflexiones  acerca del YO.

En el Auditorio No. 1 de Comfamiliar Risaralda se realizó un conversatorio referente al tema de YO VEO, del cual fueron foristas Gustavo Colorado Grisales, Julio César González “MATADOR” y Andrés González.  Desde su oficio de cronista, Gustavo Colorado hizo utilización de una metáfora en tres movimientos partiendo de un objeto que como la vida oscila entre ascensos y descensos, manejados sus hilos de manera caprichosa por una suprema voluntad, ajena esta a las necesidades y preferencias del objeto : el YOYO. Las manos del jugador como supremo dios que maneja los hilos del objeto y decide cuantos descensos y ascensos sufrirá el objeto y la duración de los mismos. En esta tragicomedia surge por parte del hombre “el uso del pronombre personal como clave de toda estructura lingüística”, gracias a la necesidad de este de reinventarse permanentemente, de acuerdo a las variaciones del momento y de la época.
Andrés González desde su óptica de filósofo nos entregó una referencia desde la dialéctica de la filosofía de lo que el YO representa y como cruce interesante una relación bien particular con las leyes.
En su estilo humorístico y con el desparpajo propio de su oficio, MATADOR entregó una semblanza de lo que el YO significa para nuestra sociedad Colombiana, con todos los equívocos y conflictos que un tema tan subjetivo genera cuando pasa la barrera de la individualidad y entra en los terrenos multitudinarios de los conceptos heredados y preconcebidos del amor y las conductas sociales.

Epílogo.
La fiesta de la palabra y la imagen, en primera persona se constituye a partir de hoy en un espacio imprescindible en nuestra ciudad y próximamente en la región, para que la unión de esas visiones individuales se articule a la creación de una memoria social y la conformación del imaginario colectivo que contribuye a generar espacio para la convivencia y la diversidad. ¡YO VEO!
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Frutos de fuego, de Diego Leandro Marín Ossa.

Esta es una muestra del libro de poemas de Diego Leandro Marín Ossa que está en preparación, y se titula Frutos de fuego. Estos escritos los leerá el autor en el 4to Festival Internacional de Poesía Luna de Locos, organizado en Pereira por Giovanni Gómez. La gala de poesía tendrá lugar en el auditorio Jorge Roa de la Universidad Tecnológica de Pereira a partir de las 7pm.




Tras la puerta
Quedó una caja de cartón y en ella: el grito de un pájaro estrellado, una gota de hormiga, el sudor de la tarde, los zapatos abismales, mariposas que saltan con el perro, el pez sin pecera, la luna a tientas tras las cortinas, el muelle del olvido, la araña tejedora, un rincón de polvo, el gato que se encorva, la muerte en la avenida, la maleta en el zaguán y tu imagen dormida.

Happy end
No supo aceptar un abrazo de despedida, y en su cabeza aún escucha el toc – toc al que nunca dio respuesta. Pasados los días buscó sin descanso la huella de aquella mano, y su eco de madera le recordó otra vez la partida.
¿Cuántas veces sobre burdos troncos tallamos nuestra vida?, como ídolos sin credo ni trono alumbramos la melancolía. ¿Cuántos abrazos perdidos en la piel vagan a la deriva y entonces nada calma la desdicha?
Huyendo del horror y el abandono, el personaje de esta historia inventa un final cada día.


Pez de plata
Hay una orilla lejos de mis huellas, una pupila ausente en mi corazón, una nube de miradas sin luz en sus estelas, todo lo que fue un cielo iluminado, hoy se tornó oscuro. Cada hora la recorro a la deriva, y respiro una turbia desazón, por las calles cuando vago se silencian las piedras sobre el ardor de orines que han dejado los perros. Si me miro en los espejos no soy yo, y me hundo en el quejido para no perder la voz. En cada paso sufre mi alma vieja, como un volcán de agua sucia en un rincón del andén. El único sosiego que encuentro está en la noche, y en el eterno viaje sideral de un corazón dolido que busca un lugar de consuelo entre la luna y el sol.


En tu día
Solo tú decides el valor de la lluvia sobre el campo lejano y la ciudad que caminas, cuando el agua abre el surco y tapona la avenida. Como el vendaval que te sacude, sabes que en el comercio que transitas se trituran dinero, polvo, sudor y vida. Tras la lluvia esperas que llegue un corazón cubierto en papel seda, y al final del aguacero, en medio de esa gente desconocida y húmeda, penetras el rio de miradas iluminadas a veces y a veces decaídas, entonces te deslizas hacia lo que te queda de hogar para destapar un recuerdo. Es cuando comprendes que tierra y agua, que todo en el mundo se detuvo para que disfrutes las migajas de tiempo.


Todo lo posible
Escucha mis palabras que son de mar y arena, vibran en el caracol de la oreja, en el gesto de las manos y en el rastro de los pies que escriben historia. Lee mis labios, ¿acaso si la soledad te llega con la marea, tu muelle se colma de visitantes, extranjeros como recuerdos?, de ese desamor quizá nadie te rescate y quedes a la merced de esa casa vacía y enorme que devora tus días. Deja entonces que todo siga su curso y observa el paso de la vida: verás como las lagartijas tras la puerta, las hormigas en la mesa y las bacterias de las frutas labran su destino. Descuida que todo eso pertenece a otro cielo, pero tu sigues aquí y lates bajo la sombra del hastío. Aún en las ruinas de la vida, permite a tus pulmones que bajo el sol se llenen de mundo, pues cada corazón solitario es el testimonio de libertad que extraviada perteneció a otros. Ahora es tuya, tu mayor tesoro. Eso sí, mantén alerta la mirada y agudiza el oído que en cualquier instante, de pronto en lo más sutil se revela la belleza de la que te gusta ser su esclavo.


A través de la distancia
Encuentro en ti un océano de fuerza que se debate entre acantilados, por el torrente de coyotes que se desprenden de colinas rosadas, aferrados sin renuncia a la superficie burda de las piedras hasta disolverse entre la espuma. Vas huyendo con tu galope de sirena y dejas la flor sin fuerza, luego resucitas en tu carruaje de violetas, te alejas por la noche iluminada con tu presencia, y abandonas una isla de secretos que naufraga en tus ojos. Cuando miro en la distancia ese cuerpo erguido, que ha sido mío se calman las aguas, ya no es cruel la espera.
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4to Festival Internacional de Poesía Luna de Locos.

Este miércoles 25 de agosto a partir de las 7pm, se realizará la Gala de poesía del 4to. Festival Internacional de Poesía Luna de Locos en el auditorio Jorge Roa Martínez, de la Universidad Tecnológica de Pereira. La lectura está a cargo de José Javier Villarreal de México, Giovanni Rodríguez de Honduras, Fernando Denis, Adrián Pino y Diego Leandro Marín Ossa de Colombia.

Vea toda la programación en:

http://www.lunadelocoselfestival.org/programacion/Programacion2010.pdf бесплатно скачать программы для компьютера

La república desconocida...


Seis bustos en busca de autor

Texto de Diego Leandro Marín Ossa, con fotografías de Jackelin Castaño Cadavid.


Ellos son seis, en diferentes latitudes de la ciudad permanecen al aire libre y a la vista de todos. De rasgos masculinos, perfiles ilustres y sin extremidades, los bustos que en otra época fueron símbolos de la tradición cívica de la ciudad, hoy fungen como objetos decorativos, un grupo de piezas que hacen parte del paisaje urbano, los parques y las avenidas donde se encuentran emplazados. Hacia 1995 el maestro Manuel Guillermo Cantor Sánchez (q.e.p.d.), registra en las páginas del texto Arte público en Pereira, la existencia de los retratos escultóricos: Benito Juárez (1), Rafael Uribe Uribe (2), Oscar Terán (3), Jorge Eliecer Gaitán (4), Jorge Roa Martínez (5) y Juan Pablo Agudelo (6), como memoria visual de lo que hoy se podría denominar la república desconocida.


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Estas figuras hacen parte del arte público, el cual se ha utilizado desde la antigüedad en imperios, reinos y ahora en las repúblicas como refuerzo simbólico de autoridad. Entre otras cosas ha cumplido con una función referencial con respecto a los poderes dominantes y al régimen establecido. Pero si los bustos de próceres de la independencia hacen parte del paisaje urbano desde el siglo XIX en Latinoamérica, como un fruto icónico de las revoluciones que abren camino a la modernidad y al desarrollo capitalista, sus antecedentes se remontan a los retratos escultóricos de los etruscos y los romanos, quienes usaron la mascarilla funeraria y las imagines maiorum, en las que en lugar de plasmar al héroe idealizado como sucede en los bustos, en estas se perpetuaba al mortal cuyo ser se diluía bajo la sutil crónica de una vida: cicatrices, rasgos y cada pliegue de la piel daban forma al testimonio de su existencia.

Tal es la fuerza espiritual de las imágenes profanas y divinas usadas en la antigüedad, que España recibe esta herencia y la trae a las Américas, junto con otras formas de conquista y colonia del pensamiento visual, que en últimas se constituyeron en íconos de cohesión social, en ocasiones como lugares de confrontación política y formas de representar a ciudadanos modelo, cuyas vidas sirvieron de guía a las generaciones de antaño, regidas por los valores éticos y políticos dominantes.

Hoy en Pereira pocos recuerdan los nombres, las fechas, los autores de los bustos y lo que representan. No es claro que institución se encarga de su mantenimiento, aunque sea para conservarlos en el museo de los olvidados. No existe entidad alguna que responda por este patrimonio cultural. Por otro lado la ciudadanía ya no sabe qué valor albergan estas obras, o por lo menos ya no lo recuerdan. En cuanto al estado de conservación de los bustos, uno de ellos está cubierto por hongos, tres se encuentran rayados con pintura, y dos están emplazados sobre pilas de ladrillos sin un concepto plástico que concuerde con dichas obras, con el tiempo han quedado a la deriva como piedras abandonadas. Tan solo el busto de Jorge Roa se encuentra en buen estado y en un lugar digno de lo que representa, ubicado en una plazoleta al interior de la Universidad Tecnológica de Pereira. Aún así, entre los seis, el de Benito Juárez es el único que tiene una placa que explica en parte el significado que posee.

Si es que estas imágenes ya no representan lo que significaron en otro tiempo cabe preguntarse: ¿acaso aquellos ídolos cívicos y republicanos representados en los seis bustos de Pereira, se han desvanecido en la memoria urbana que les otorgó un sentido en los actos cívicos, conversaciones y publicaciones de otra época? Lo que es cierto es que cada retrato escultórico fue creado para rendir tributo a seis benefactores de una sociedad que, independiente de las contradicciones de la condición humana, soñó con un mundo libre, fraterno y justo, y es posible que al ubicarlos en diferentes lugares de Pereira, sirvieran de testimonio para indicar en aquella época, que en el corazón cívico de Colombia, existe una tierra cuyo refugio acogió a seres de toda condición. Una mirada breve sobre lo que representa cada escultura así lo indica:



Benito Juárez (1806 – 1872), su busto fue ubicado en 1958 en la Av. 30 de agosto entre calles 32 y 33. Desde comienzos del siglo XIX su extensa carrera política lo llevó a ocupar numerosos cargos, entre ellos la presidencia de los Estados Unidos de México. El 2 de mayo de 1865 el congreso de los Estados Unidos de Colombia, le rinde homenaje disponiendo de su retrato en la Biblioteca Nacional en Bogotá y otras ciudades.



Rafael Uribe Uribe (1859 – 1914), busto realizado por Francisco Antonio Cano, está ubicado desde 1924 en el parque El Lago, calle 24 entre carreras 7ª y 8ª. Abogado, periodista, diplomático y militar nacido en Antioquia. Tanto en vida como después de su muerte inspiró un pensamiento liberal de izquierda dirigido a la construcción de un Estado social y a la protección de los trabajadores y población vulnerable.



Óscar Terán (1868 – 1936), su busto está ubicado en la Av. 30 de agosto entre calles 25 y 26, al frente del edificio del DAS. Este abogado y político fue el único panameño que se opuso al movimiento separatista y conservó su nacionalidad colombiana, a través de intensos debates como el publicado el año de su muerte y que titula Del tratado Herrán-Hay al tratado Hay-Bunau Varilla, uno de los tres textos que hace parte de la llamada “leyenda negra” de la separación de Panamá. La escultura fue donada por el Club Rotario de Pereira.



Jorge Eliecer Gaitán (1903 – 1948), realizado por Alexandra Ariza en 1983, el busto está ubicado en el parque que lleva su mismo nombre, al frente del hospital San Jorge, carrera 4ª entre calles 25 y 26. Abogado y político bogotano, desde muy joven labró su carrera al punto de convertirse en un caudillo liberal de izquierda que desafió las estructuras de poder en Colombia. Es de amplio reconocimiento su debate en el Congreso de la República sobre la masacre en las bananeras ocurrida a finales de los años veinte, tras su asesinato se desató el bogotazo y una cadena de violencia que invadió tanto las ciudades como el sector rural.



Jorge Roa Martínez (1891 – 1966), realizado por Alexandra Ariza, un busto está ubicado en la plazoleta del bloque administrativo de la Universidad Tecnológica de Pereira de la cual fue su fundador y primer rector en 1960, y el otro a la entrada de la biblioteca que también lleva su nombre. Abogado, político y líder cívico, boyacense de nacimiento, hizo su vida en Pereira desde los años 20, donde promovió la Sociedad de Mejoras Púbicas y desde allí numerosos proyectos en la ciudad que lo adoptó: el batallón, la cárcel y el zoológico son testimonio de su gestión, al igual que instituciones educativas, centros de recreación, teatros y coliseos.



Juan Pablo Agudelo, se atribuye este busto al fundador del barrio Providencia. No se tienen más datos sobre él.

Son seis retratos de autoridad, todos ellos representan a hombres cuya vida se destacó por su carácter cívico, su espíritu libertario y por defender los ideales de una república, cuyo desarrollo social girara en torno a los derechos fundamentales. Y sin embargo son muchas las preguntas que surgen tras su abandono ¿estos hombres no eran otra cosa que idealistas que vivieron en una sociedad que no consigue construir su destino?, ¿será que en Colombia, los gobernantes de hoy están interesados en el desarrollo de la sociedad justa que otros soñaron?, ¿acaso la sociedad de hoy se está construyendo sobre referentes de autoridad?, ¿será que Pereira aún conserva su espíritu cívico y libertario?, ¿no existen bustos femeninos que representen para nuestra sociedad el protagonismo de la mujer en las luchas sociales a lo largo de los siglos XIX y XX?

Si hoy estas esculturas no son más que un objeto decorativo, al menos es importante dotarlos de una placa que le indique a futuras generaciones los motivos que llevaron a un grupo de pereiranos a emplazarlas en parques y avenidas. Hace falta iluminarlas, protegerlas, hacer mantenimiento a las obras de arte público y adecuar los espacios de manera apropiada, con un diseño que corresponda a las dimensiones de los bustos y al entorno en que están ubicados. Tras 200 años de independencia, quizá en otro tiempo y con otra suerte estos personajes adquieran sentido, y exista otro grupo de pereiranos que encuentren en estas formas de la memoria, inspiración suficiente para hacer de nuestras sociedades modos de ser y de vivir más justos.

- Diego Leandro Marín Ossa (Pereira 1973), Actor, Comunicador social – periodista, Magister en comunicación educativa. Docente en la Universidad Tecnológica de Pereira y la Fundación Universitaria del Área Andina. Director de la Casa del Teatro Imaginario. diegoleandro73@gmail.com

- Jackelin Castaño Cadavid (Pereira 1986), Actriz, Licenciada en artes visuales. Docente en la Universidad Tecnológica de Pereira. Productora de la Casa del Teatro Imaginario. jackelincc@gmail.com

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