Por Diego Leandro Marín Ossa.
En medio de los
debates que ha generado la serie de publicaciones provenientes de Wikileaks surge la pregunta. Y para
orientar el entendimiento humano al respecto, es preciso decir que la opinión
pública como uno de los cimientos de las democracias modernas se ha
transformado en lo práctico y en lo teórico.
Estas mutaciones
responden al contexto en el que las sociedades han asimilado las ideas de
ciudadano y ciudadanía, pues para occidente la categoría de ciudadano ha
dependido de las dinámicas de poder y las estructuras sociales dominantes desde
la antigüedad. Y el contexto está determinado por los intereses y necesidades
de quienes detentan dicho poder, es decir que depende de lo establecido. A
contracorriente, en la dialéctica de la sociedad aparece con frecuencia un
individuo o un colectivo que ponen en jaque al establecimiento y de nuevo el
poder sufre otra mutación.
Por otra parte las
ideas de ciudadano y ciudadanía van de la mano con las de democracia, poder y
medios de comunicación y en este sentido es que la opinión pública se constituye
en un factor clave cuando se trata de comprender las dinámicas sociales
contemporáneas. Cuando se estudia tanto la sociología de la comunicación como
la filosofía política, se identifican las teorías que asumen al sujeto receptor
como algo que se puede observar y analizar desde sus conductas, su lenguaje y
sus creencias. El resultado de dicha aproximación va a justificar los estudios
de mercadeo, la medición de audiencias, los estudios de recepción, las
investigaciones orientadas a cuantificar o a cualificar las sociedades de ayer
y hoy, pero ¿Quién desea hacer el trabajo más difícil?: educar a la gente como
receptores de información.
El portal Wikileaks ya tiene su
espacio en Wikipedia y sigue haciendo historia en internet.
Otro aspecto a
tener en cuenta son diversas las concepciones a cerca de la opinión pública y
que tienen implicaciones en la forma de ser, sentir y actuar, así lo han
pensado Platón, Maquiavelo, Locke, Rousseau, Ortega y Gasset, Hannah Arendt o
Habermas. Así mismo la historia obliga a replantear el papel de los mediadores
de información – docentes, periodistas, padres de familia – cuando disponen de
métodos para la construcción de criterios orientados a que los ciudadanos
aprendan a actuar sobre la vida práctica.
Es importante
informarse, pero es más importante saber qué hacer con esa información. Si es
cierto que las sociedades son entendidas por los especialistas del marketing
como grupos de potenciales consumidores, para los medios de comunicación como
audiencias de espectadores, para las campañas políticas como potenciales
votantes, el rol de dichos mediadores se hace más complejo y requiere nuevas
formas de articular la consecución de información útil y las dinámicas
formativas apropiadas ante los cambios veloces que se vienen presentando.
Los medios de comunicación son
herramientas clave en la educación de las sociedades contemporáneas. Aquí se ve
el producto de un proceso formativo de estudiantes de la Escuela de Español y
Comunicación Audiovisual de la Universidad Tecnológica de Pereira con el
profesor Diego Leandro Marín Ossa.
Una reflexión
que es urgente hacer tiene que ver con la relación sujeto – Estado y en ese
mismo sentido el desempeño de los medios de comunicación; acontecimientos como
la filtración de los cables de embajadas norteamericanas en Wikileaks, son apenas el inicio de una
serie de transformaciones en el panorama de la información masiva, la libertad
de expresión, el derecho a la intimidad y la importancia de la opinión pública,
¿será el ocaso de los medios de comunicación de masas tal y como los conocimos
a finales del siglo XX?, lo dirá la historia. Sin embargo se puede anticipar
que las prácticas de las sociedades contemporáneas a contracorriente, cada día
se consolidarán en las redes sociales como dispositivo de acción política. Y
que los países que gobiernan el planeta se inventarán la legislación que
permita obstaculizar este proceso.
Estudiantes de Medios de comunicación
en la Escuela de Español y Comunicación Audiovisual de la Universidad
Tecnológica de Pereira con el profesor Diego Leandro Marín Ossa.
Hoy se puede hablar
de Wikiwar. Si por un lado causa sensación
la evidencia del teatro de marionetas sobre el que está cimentado el poder de
los Estados nación, por otro lado nos debe preocupar el fortalecimiento de
radicalismos que a la postre son el caldo de cultivo de cualquier tipo de
fascismos, totalitarismos y dictaduras cuyo lugar de disputa ya no se ubica en tan
solo dos orillas ideológicas.
Si, la
publicación de los cables son esperados con ansiedad, manejados como carnada de
perro cazador, pero no es asimilada, ¿Quién asume la labor formativa?, ¿Quién
ayuda a interpretar semejante verdad?
Por todo esto
importa la formación de una opinión pública desde los hogares, las aulas de
clase y los medios de comunicación que están emergiendo con otras opciones informativas
para entender y actuar sobre la vida práctica. No basta con que Wikileaks publique y los medios hagan el
papel de democratizadores. No es suficiente con una nueva legislación en el
manejo de la información, el asunto de fondo comienza con una sociedad educada
para interpretar y el fortalecimiento de escenarios para el debate público y
argumentado.
*Pereira, 1973. Comunicador social –
periodista. Magister en Comunicación Educativa, docente de la Universidad
Tecnológica de Pereira. Colaborador ocasional de los periódicos La Tarde y El
Diario del Otún. Sus artículos académicos se han publicado en las revistas
Miradas y MiRaton de la UTP. La primera edición de su libro Videoexpresión. Una
invención de sí mismo; ensayo científico sobre el video autobiográfico en la
subjetividad de los estudiantes y su competencia narrativa, se publicó a
comienzos de diciembre de 2010.



